Todos, en algún momento, hemos vivido situaciones similares:

Un compañero de trabajo, con toda la buena intención de hacer una piña con el equipo, organiza una cena. Tú estás agotado y lo que menos te apetece ahora es salir de copas y brindis con los compañeros que llevas viendo toda la semana.

O simplemente ya tienes otros planes con tu pareja o amigos – relaciones que también hay que cultivar fuera del entorno laboral -.

El compañero, carismático él, y con esa sonrisa y esos abrazos ha desplegado todo su encanto para camelarte y hacer que des la temida respuesta: “va, venga, voy”.

Quizás tu mente se engañe pensando que total, vas a estar un rato por cumplir y a la primera oportunidad que se te presente, te largas.

Error amigo mío, una vez entras, ya no podrás salir.

Otra situación puede ser un amigo o un familiar que se te acerca en una quedada habitual, te comienza a contar que tiene tal o cual problema, que sabe que tú has pasado por algo similar (¡peligro, nexo emocional!) o trabajas en esto y que a ver si le puedes echar una mano.

Que está muy agobiado, que todo parece estar en su contra… y una larga lista de frases típicas del chantaje emocional.

¿Quién es el valiente que le dice que no?

En estos casos nos encontramos con el dilema personal sobre si aceptar algo en contra de nuestra propia voluntad, o dar la impresión de ser una mala persona, porque oye, pobrecitos ¿no?

Ahí el compañero que pone toda su buena fe y tiempo en organizar algo, que siempre andamos diciendo que somos como un matrimonio mal avenido, que nunca quedamos para tomar unas copas ni aun cuando cerramos una semana de éxitos de ventas de casas…

¿Cómo no voy a ir?

Ahí el amigo/familiar, que está el hombre todo preocupado…

¿Cómo no voy a ayudarle?

¿Te suenan? ¿Te ha pasado a ti? Compártelo con todos nosotros y así aprendemos unos de otros, ¿te parece?

Decir “no” en el momento adecuado no te convierte en una mala persona sino en una persona sincera. Y la sinceridad es credibilidad.

Sé que es un miedo que muchos de vosotros, como agentes inmobiliarios tenéis y sufrís en vuestro día a día.

Pero piénsalo.

Hay épocas de trabajo como agente inmobiliario en las que decimos que “si” a todo, a cualquier cosa que nos aparece en nuestro día a día, y eso es un gran motivo de distracción.

“GESTIONAR TU TIEMPO TE COLOCA EN UNA POSICIÓN DE VENTAJA, EN LA CASILLA DE SALIDA HACIA EL ÉXITO COMO ASESOR INMOBILIARIO”

 

Toma el control de tu tiempo

Si quieres tener éxito en el sector inmobiliario no puedes agradar a todo el mundo.

Carlos Rentalo

La realidad es así de directa; así de cruda. No tiene por qué significar colocarte en una posición de lejanía y prepotencia. No. 

Saber decir que no es una forma excelente para ganarte el respeto de los demás, sí, pero sobre todo de ti mismo.

Lo sé. Es una de las palabras más complicadas de decir para un agente inmobiliario que comienza su carrera; y una de las más importantes.

Le llamaban Asertividad

 

SELECCIONA A TUS CLIENTES; HAY CLIENTES QUE TE RESTAN ENERGÍA PARA CERRAR OTRAS CAPTACIONES; DILES QUE NO.

 

A la capacidad que desarrollamos los hombres para defender nuestros objetivos personales, siempre sin pisar los de los demás – esto es muy importante -, los psicólogos y coaches la llaman asertividad.

Supone marcar unos límites. Decir que no, y hacerlo de forma que no demos opción a una contrarrespuesta.

En definitiva se trata de autoafirmarse con dignidad, sin agresividad a la hora de defender nuestro punto de vista, pero con firmeza.

La asertividad es fruto de la madurez personal, de la firmeza y del desarrollo de la convicción o autoestima.

Practica hasta que decir “no” sea un hábito

¿Se puede aprender a ser asertivos? ¡Por supuesto!

Te voy a contar cómo he practicado yo a lo largo de estos años para llegar a donde he llegado, profesional y personalmente.

Cuando comencé como agente inmobiliario, me auto impuse una metas a corto plazo y otras a largo plazo.

Junto a ellas, me marqué cuáles serían mis prioridades tanto profesionales como personales.

Porque esto va de pararse a pensar qué objetivos tuyos, y solo tuyos, quieres alcanzar para convertirte en un mejor agente inmobiliario. En el mejor.

Para mí, el trabajo no lo es todo, es algo muy importante en mi vida, que me apasiona, que me aporta, pero lo entiendo como un hito más en esa carrera de fondo que es vivir. Y para vivir, amigo, hay que tener otros relevos además del bastón del trabajo.

Como agente inmobiliario me he tenido que enfrentar en numerosas ocasiones a mí mismo colocado frente al espejo: necesito sacar tiempo libre para mí, para mi familia, para mis amigos.

Da valor a tu tiempo. Es el único bien que tenemos cuando nacemos, y tenemos que aprender a aprovecharlo al cien por cien.

¿Que cuesta? ¡Claro! Nadie dijo que vivir fuera fácil. Ni aún en aquel paraíso que nos cuentan.

Piensa lo que te cuesta tener tiempo libre para ti y tu familia. Lo reitero. Dar el valor que tiene a tu tiempo te va a ayudar a centrar tu foco mucho más allá del día a día, pero también en tu jornada.

Gracias al esfuerzo de ponerme metas y objetivos,  gané seguridad y confianza en mí mismo.

Obtener la credibilidad, la notoriedad y el prestigio fueron las consecuencias lógicas de ese trabajo de años, no muchos, la verdad, pero sí los suficientes para estar agradecido con aquel Carlos Rentalo de hace unos años que tomó una decisión difícil. Acertó.

Segmentar tus objetivos, tu tiempo, tus recursos tienen otro gran beneficio: potencias tu especialización.

Soy un firme creyente del agente inmobiliario especialista. Cuanto más segmentes tu marketing, tus servicios, tu público objetivo mucho mejor. Aprender a decir que no a clientes, inversores, negocios y oportunidades te ayudará a destacar en tus verdaderas fortalezas y puntos fuertes.

En el sector inmobiliario de saber cualificar el contacto. Hay que saber detectar las necesidades del cliente, saber hacer preguntas y situarlo en una posición de atención. Clasificar por niveles de compra o venta, tipo a, b y c en función de la necesidad.

Hay contactos que tienes que decir que no porque no les puedes ayudar porque no eres un especialista en esa zona y lo pasas a un colega o no trabajas con él porque no tiene tus valores ni respeta tus condiciones.

Pero sobre todo, no te comprometas si sabes que no podrás ofrecer toda tu atención y dedicación.

Infografía

 

Guión para conseguir decir que no y ser un mejor asesor inmobiliario, espero que este te sea de utilidad:

  • Traza un plan de acción realista y ambicioso.
  • Entrena cada día como si de un gimnasio mental se tratara (para ello al final del artículo te he preparado un bonus extra 😉 ).
  • Busca siempre el lado positivo de todo lo que ocurre (todo pasa por algo, y ese algo es obtener una valiosa lección).
  • Repite una y otra vez que los obstáculos siempre tienen un punto débil por el que puedes atravesar.
  • Todo lo que hago, lo comienzo por mí mismo. Si beneficia a terceras personas, perfecto. Si lo toman como algo negativo, una pena.

Gestionar tu tiempo te coloca en un punto ventajoso en la casilla de salida de tu carrera como asesor inmobiliario.

La actitud positiva hace que las cosas pasen.

Se trata de mantener una actitud positiva.

MANTENER UNA ACTITUD POSITIVA HACE QUE LAS (GRANDES) COSAS PASEN

 

¿Que qué hago yo para mantener una actitud positiva duradera?

  1. Me centro en aquello que puedo controlar.